Introducción endoscópica de las células embrionarias
A partir de 1991 utilizamos ampliamente en nuestra práctica clínica las suspensiones que contienen las células troncales embrionarias. Las suspensiones celulares se administran por vía intravenosa, aunque éstas pueden también implantarse en tejidos y cavidades, donde se crean nuevos compartimientos de células, capaces de incorporarse y funcionar en el transcurso de un tiempo prolongado. Para ello se utiliza el método de la introducción de las células troncales embrionarias. La implantación de las células troncales embrionarias resulta eficaz en caso de la hepatitis crónica y cirrosis hepática.
Implantación de las células troncales para curar la cirrosis hepática
A los enfermos que tienen cirrosis hepática, complicada con la hipertensión portal, se les hace la laparoscopia. Las capas del ligamento faleiforme del hígado se separan con ayuda de una pequeña porción del aire (5–10 ml). En las cavidades creadas se administran las células troncales, segregadas de los tejidos del embrión de 4–8 semanas de edad: hígado embrionario (número de células: 10–80х10
6/ml) en 2–3 depósitos con el volumen total de 1–3 ml y las células troncales hemopoyéticas (número de células: 60–220х10
6/ml) en 4–6 depósitos con el volumen total de 1–4 ml.
Una vez implantadas las células troncales embrionarias, dentro de 8–12 horas en todos los casos se observa el síndrome de mejoramientos post-transplante precoces, síndrome de cambios psicofuncionales (disminución de las manifestaciones de la depresión somática, mejoramiento del estado emocional, razonamiento y la memoria).
Dentro de 3–5 días después del transplante se observa la disminución de la cantidad del líquido libre en la cavidad abdominal. En un 35% de los enfermos después de la implantación el líquido libre no se determina en el transcurso de 3–6 meses y no hace falta realizar una terapia diurética. En un 65% de los enfermos la cantidad del líquido se mantiene en el nivel de 100–300 ml, lo que hace necesaria una terapia diurética insignificante.
En todos los enfermos se observa que el nivel de la aldosterona en la sangre se ha disminuido hasta la norma y se mantiene en el transcurso de 4–6 meses. Los parámetros funcionales de las células hepáticas se mejoran dentro de 3–4 semanas después del tratamiento. El metabolismo de la bilirrubina se normaliza, lo que viene reflejado por el descenso del nivel de la fermentemia (transaminasas). La cantidad total de los linfocitos CD3+, CD4+ y CD8+ y de las células NK aumenta, lo que refleja la acción inmunocorrectora de las células troncales embrionarias.
El ciclo del tratamiento de las enfermedades hepáticas en la Clínica EmCell dura, como regla, 2 días.
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